Emprendedurismo

REALIDADES – ¿Qué debemos aprender?

Si pensamos en las mujeres emprendedoras de la región, podemos imaginar, por varias razones, que el panorama dentro de diez años será mucho más alentador que el actual.

Nuevas tecnologías, mayor accesibilidad a los recursos, mayores capacidades para generar ideas, más acceso a carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— .

En paralelo el mundo entero está en un proceso de transformación cultural en el cual la mujer es un actor estratégico, un vector social para su círculo primario y luego su comunidad. Es una facilitadora para la integración de los diferentes actores económicos y sociales. Sin embargo, aún existen importantes barreras económicas y de acceso a servicios financieros en la región. 

¿Cuáles son las llaves para transformar esta realidad?

La clave es seguir trabajando en el desarrollo de servicios con perspectiva de género en cada país, región; que respeten las necesidades de cada público objetivo y generen condiciones de real EQUIDAD en el acceso a estas herramientas que son esenciales para el desarrollo de los proyectos y negocios que luego derramaran en la generación de empleo legítimo.

Por otra parte, los gobiernos, las empresas y las universidades tienen pendiente generar políticas que brinden apoyo a las mujeres para derribar las barreras culturales que les impiden llegar al mercado laboral en las mismas condiciones que los hombres. Esto incluye políticas de apoyo a la familia, como el paternity y maternity leave; horarios flexibles de trabajo y trabajo desde la casa, y salarios equitativos en igualdad de condiciones para la mujer y el hombre, que impulsarían un clima de negocios más propenso para la entrada de la mujer en el mundo empresarial. Esto permitirá que dejen de ser buenas historias para convertirse en RELIDADES.

¿Por qué apoyar a las mujeres emprendedoras?

De acuerdo con estudios del Banco Mundial, la productividad en América Latina y el Caribe podría aumentar un 25% si se impulsara la capacidad emprendedora de las mujeres. Ellas representan más del 40% de la población económicamente activa en la región, pero su aporte como emprendedoras se reduce al 15%.

 

Por Mag. KARINA G. GIUSTI